¿Recuerdas un momento de tu vida en el que te pusiste el pie en la boca y lo lamentaste? Todos hemos tenido un momento así. Muchas veces las consecuencias negativas son grandes y pueden cambiar el curso de nuestras vidas. Dominar lo que decimos es difícil, requiere sabiduría. Pero si podemos controlar nuestras palabras viviremos mejores vidas.
